Seis escapadas rurales diferentes para el puente de diciembre

Escrito por
07.11.2026
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Fiesta de La Encamisá de Torrejoncillo (Cáceres).
El puente de diciembre es una buena ocasión para hacer una última escapada antes de que termine el año y descubrir tradiciones que solo se viven en estas fechas. Desde ferias de abetos y pueblos iluminados hasta fiestas populares, belenes vivientes y dulces típicos, España ofrece planes rurales para disfrutar de la cultura local y dar la bienvenida al invierno de una forma diferente. Estas seis propuestas combinan ambiente navideño, gastronomía y costumbres con mucho arraigo, en destinos donde siempre hay algo especial por descubrir.
Espinelves (Girona), un pueblo que huele a Navidad

El pequeño pueblo de Espinelves, en la comarca de Osona, se convierte cada año en una de las paradas navideñas más conocidas de Cataluña gracias a la Fira de l’Avet. En 2026 se celebra del 28 de noviembre al 8 de diciembre. Durante esos días, las calles se llenan de abetos cultivados en la zona, puestos de artesanía y productos gastronómicos, en un mercado que marca el inicio de la temporada navideña.
Más allá de la feria, merece la pena pasear por el núcleo antiguo y acercarse a la iglesia románica de Sant Vicenç, cuyos orígenes se remontan a los siglos XI y XII. Su campanario es uno de los elementos más reconocibles del pueblo, rodeado de casas de piedra y callejuelas. Para redondear la escapada, el arboreto de Masjoan permite descubrir árboles monumentales en un entorno natural marcado por los bosques de las Guilleries y el Montseny, una auténtica joya natural muy próxima a Barcelona. Una propuesta para combinar el ambiente navideño de la feria con un paseo entre naturaleza y patrimonio.
Torrejoncillo (Cáceres), una noche de caballos, fuego y pólvora
Cada 7 de diciembre, al caer la noche, Torrejoncillo se transforma. Jinetes vestidos con sábanas blancas y cubiertos con pañuelos recorren las calles del pueblo, entre el estruendo de las salvas y el resplandor de las hogueras. Es La Encamisá, una tradición centenaria en honor a la Inmaculada Concepción que convierte esta localidad cacereña en uno de los lugares más singulares donde vivir el puente de diciembre.
La celebración comienza a las diez de la noche con la salida del estandarte desde la iglesia de San Andrés Apóstol. A partir de ahí, caballos, vítores y pólvora acompañan un recorrido en el que participan vecinos y visitantes, en una fiesta declarada de Interés Turístico Regional. Más allá de la celebración, un paseo por Torrejoncillo permite descubrir sus tradiciones y su gastronomía local. Una buena ocasión para conocer de cerca una celebración popular que conserva un fuerte vínculo con la identidad del pueblo.
Fuenteheridos (Huelva), castañas y sabores de otoño en la sierra de Aracena
En Fuenteheridos, el otoño se alarga hasta diciembre con dos citas que ponen en valor los productos y las tradiciones de la sierra de Aracena. El Mercado de Otoño llena la plaza del Coso de puestos de artesanía y productos gastronómicos locales durante todos los fines de semana, mientras que la Feria de la Castaña celebra el fruto más emblemático de la zona durante el puente de diciembre.
Durante la feria, las castañas asadas son las protagonistas, junto a las degustaciones y las actividades que giran en torno a este producto. Se organizan talleres, actuaciones musicales y rutas por los castañares de la zona. La visita puede completarse con un paseo por el casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico, o por los caminos que atraviesan los bosques, como el Bosque Encantado. Una escapada para disfrutar de la gastronomía serrana y de un rincón con mucho encanto de la sierra de Aracena.
Rute (Córdoba), donde la Navidad se visita con los cinco sentidos
En Rute, la Navidad también se puede saborear. Esta localidad cordobesa es conocida por sus fábricas de mantecados y otros dulces típicos de estas fechas, que cada año reciben visitantes interesados en conocer cómo se elaboran. El aroma a canela, azúcar y chocolate acompaña una escapada en la que la gastronomía se convierte en protagonista.
El gran reclamo es el Belén de Chocolate de Galleros Artesanos, una impresionante creación elaborada con unos 1.500 kilos de chocolate que cambia de temática cada año. Es uno de los belenes más originales de España. En la edición de este invierno, el montaje recrea leyendas, ciudades y civilizaciones del Mediterráneo, y puede visitarse hasta el 5 de enero.
La visita se puede completar con otros espacios dedicados a los dulces, como el Museo del Azúcar o el Museo del Turrón, y con una parada en alguna de las tiendas de productos típicos para llevarse a casa mantecados, alfajores o roscos de vino. Una escapada para descubrir cómo Rute convierte la repostería tradicional en uno de sus grandes atractivos navideños.
Puebla de Sanabria (Zamora), un pueblo medieval iluminado por Navidad
Puebla de Sanabria es uno de esos pueblos que parecen hechos para una escapada invernal. Su casco histórico, con calles empedradas, casas tradicionales y balcones de madera, se extiende alrededor del castillo y ofrece un paseo lleno de rincones con encanto. En diciembre, la iluminación navideña añade un atractivo especial a este conjunto monumental, que se hizo aún más conocido tras protagonizar una campaña de Ferrero Rocher en 2018.
Al caer la tarde, las luces resaltan las fachadas, las murallas y la silueta del castillo, creando una estampa especialmente atractiva para recorrer a pie. El alumbrado está encendido desde el 5 de diciembre, por lo que puede disfrutarse durante todo el puente.
La visita al castillo de los Condes de Benavente y a la iglesia de Santa María del Azogue permite alargar el paseo por el casco histórico. Y, si apetece prolongar el plan por los alrededores, el cercano lago de Sanabria ofrece paisajes de montaña y rutas para descubrir uno de los espacios naturales más populares de Zamora.
Corbera de Llobregat (Barcelona), un belén viviente en plena naturaleza
En Corbera de Llobregat, la Navidad se representa al aire libre. Desde 1962, el municipio acoge uno de los belenes vivientes más emblemáticos de Cataluña, con escenas del nacimiento de Jesús y estampas de la vida tradicional catalana repartidas por un entorno natural. La temporada comienza a finales de noviembre, así que el espectáculo también puede disfrutarse durante el puente de diciembre.
El recorrido, de unos 700 metros, atraviesa el paraje de la Penya del Corb, entre bosques, rocas y pequeños cursos de agua. Más de 200 actores participan en las representaciones, que combinan vestuario, narración, música y villancicos para dar vida a las distintas escenas.
La visita es una buena oportunidad para vivir una tradición navideña con mucho arraigo y descubrir, de paso, el entorno de esta localidad del Baix Llobregat. La visita al belén viviente es una gran idea si están pensando qué hacer en Navidad cerca de Barcelona. Conviene consultar el calendario de funciones y reservar las entradas con antelación en la web oficial del Pessebre Vivent de Corbera.
Miguel Perez
Me encanta el fútbol, leer, viajar, descubrir nuevos destinos y contártelos
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