Rutas familiares poco conocidas para descubrir en otoño
Escrito por
01.11.2026
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7min. de lectura
El Parque Natural O Invernadoiro, en Ourense
Las rutas de senderismo otoñales en España son variadas y casi infinitas. Pese a ello, parece que, vayamos a donde vayamos, los parkings están llenos de coches y los senderos, repletos de gente. El problema es que solemos concentrarnos en los pocos lugares que se van poniendo de moda vía influencers y redes sociales.
Ahora bien, la península ibérica alberga auténticos tesoros en los que es posible —o al menos, más fácil— encontrar la calma y reconectar con la naturaleza. Te proponemos siete itinerarios familiares sencillos, tranquilos y repletos de magia para pasear entre la hojarasca y dar la bienvenida al otoño sin tener que hacer cola en la pista forestal.
La Senda del Robledal, en Espinosa de los Monteros (Burgos)
En el norte de la provincia de Burgos, junto a la villa montañesa de Espinosa de los Monteros, se encuentra este ameno, corto y accesible itinerario ideal para caminar sin prisas en familia en otoño. La Senda del Robledal (balizada como SLC-BU 86) comienza en las piscinas municipales y sigue el curso del río Trueba antes de adentrarse de lleno en un magnífico bosque de roble albar.
Es un recorrido muy cómodo y llano, protegido por bosques frondosos que, en esta época, llenan el suelo de hojas que crujen bajo los pasos. Hay troncos centenarios en el robledal con formas de lo más curiosas.
La Cañada del Sereno, en la sierra de Huétor (Granada)

A un paso de la capital granadina, pero lo suficientemente lejos de las aglomeraciones, el Parque Natural de la Sierra de Huétor despliega en otoño una paleta de colores sorprendente. Esta ruta circular es una buena manera de descubrirlo en familia: sale de la casa forestal y asciende suavemente por la loma de Los Corrales, donde hay magníficas panorámicas de los bosques y cumbres del entorno, destacando la majestuosidad de Sierra Nevada.
El sendero prosigue hacia el barranco de Polvorite y desciende hasta la Fuente de la Teja, un rincón fresco y umbrío donde confluyen las aguas que dan origen al nacimiento del río Darro.
El Camino de los Prodigios en la sierra de Francia (Salamanca)
En la sierra de Francia hay enclaves y pueblos muy fotografiados en otoño, como La Alberca, Mogarraz o el Bosque de los Espejos de San Martín del Castañar. Te proponemos recorrer el Camino de los Prodigios, un sendero que se aleja de los focos y une las villas medievales de Miranda del Castañar y Villanueva del Conde a través de un denso castañar.
Este itinerario es ideal para hacer con peques, ya que a la naturaleza se le suma una especie de búsqueda del tesoro: a lo largo del camino hay obras de arte contemporáneo perfectamente integradas en el entorno, como esculturas de piedra, un estanque o una cama de piedra repleta de musgo.
La Senda Accesible y el Mirador de Campiellos en el Parque Natural de Redes (Asturias)
Frente a la alta afluencia que tienen montañas asturianas emblemáticas como los Picos de Europa, el Parque Natural de Redes se erige como el refugio natural de quienes quieren pasear sin grandes masificaciones. Para disfrutar de su entorno otoñal, nos dirigimos al encantador pueblo de Campiellos. Aquí está el Camín del Rebollal, una ruta accesible y prácticamente llana que arranca en la zona alta y serpentea bordeando la ladera.
El sendero, protegido por barandillas de madera en todo su recorrido, se adentra en un pequeño y frondoso bosque de castaños y robles centenarios. El trayecto culmina en un mirador con paneles informativos y vistas a los pueblos del valle y al embalse de Rioseco.
El itinerario sensorial de Aiguafreda, en el Montseny (Barcelona)

Frente a los puntos más concurridos del Montseny en otoño (destino habitual de aficionados catalanes a la micología), la vertiente meridional del parque esconde una joya perfecta para descubrir en familia. Parte de la Font dels Enamorats de Aiguafreda y discurre paralelo a la riera de Martinet, entre un frondoso bosque de ribera.
El sendero combina pequeños saltos de agua, pozas escondidas (gorgs, en catalán) y tramos umbríos que en esta época del año exhiben tonos ocres, dorados y verdes de musgo. Es un itinerario sensorial para caminar sin prisas, con paneles interpretativos y retos que invitan a los peques a buscar huellas de animales.
El Castañar de los Ojestos, en la sierra de Gata (Cáceres)
La sierra de Gata, en el noroeste de la provincia de Cáceres, alberga uno de los bosques de castaños más importantes y mejores conservados de la península ibérica. Para descubrirlo, hay un sendero que sale desde la hermosa villa medieval de San Martín de Trevejo y asciende por una antigua calzada empedrada, flanqueada por olivares y bancales tradicionales, hasta adentrarse de lleno en el castañar de los Ojestos.
En otoño, este lugar se transforma en una auténtica alfombra de hojas crujientes y tonos dorados, cobrizos y marrones. A los peques les fascinará descubrir ejemplares centenarios de troncos descomunales y retorcidos con nombre propio, como “Los Abuelos”.
La Ruta da Auga, en el Parque Natural O Invernadoiro (Ourense)
Nos vamos a un rincón gallego cerca de Campobecerros que, por normativa, no se masifica. Y es que para entrar en este lugar ultra protegido y muy desconocido es obligatorio solicitar un permiso gratuito previo a la Xunta de Galicia (lo puedes hacer en los teléfonos 988 386 376 – 988 386 029 o en el correo electrónico servizo.conservacion.natureza.ourense@xunta.es). La escasa presencia humana ha permitido que se conserve un paisaje virgen de acebos, abedules, acebos y melojos que en otoño lucen una gama cromática espectacular.
Recomendamos seguir la Ruta da Auga (o Ruta del Agua), que sale del aula de la naturaleza y va hasta el embalse de As Portas, el segundo más grande de Galicia. El camino no tiene complicaciones y discurre en paralelo al río Ribeira Grande, junto a cercados donde se pueden llegar a observar ciervos o corzos en libertad.
Raquel Andrés
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.
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