“Tráeme algo de allí”: la artesanía que define a cada comunidad de España
Escrito por
20.02.2026
|
13min. de lectura
Artesanía de La Alpujarra, en Granada. Por joserpizarro.
Es imposible saber quién dijo por primera vez eso de “tráeme algo de allí” a quien se iba de viaje. Pero desde aquel momento crucial, la industria del souvenir ha evolucionado mucho y ahora es posible tener en formato imán la representación del icono de cualquier localidad. Sin embargo (y sin menosprecio a los imanes), en casi todos los rincones de España hay productos de artesanía tradicional que suponen un recuerdo mucho más carismático y único.
Los artículos que se manufacturan en cada comunidad autónoma están ligados a la historia de su modo de vida y a los materiales que tenían a su disposición. En los lugares más fríos hay tejidos de lana, mientras que en los más soleados se trabaja el arte del sombrero. En esta lista no caben todas las artesanías del país (se agradecen recomendaciones en los comentarios) ni se ha tenido en cuenta la gastronomía típica de cada comunidad autónoma porque ya hay un artículo dedicado a ese tema en exclusiva.
Andalucía: abanicos, alfombras y cuero
Tierra de contrastes, en algunas de sus provincias se puede pasar tanto calor que los abanicos son un salvavidas, como en Sevilla. En otros puntos, en cambio, el frío es el protagonista. En La Alpujarra las temperaturas descienden notablemente en invierno, de ahí que las jarapas que cubren los suelos para calentar el lugar sean un producto típico.
Otro clásico andaluz es el cuero de Ubrique: a cualquiera que le regalen una cartera, un cinturón o un bolso de allí puede estar bien agradecido. Y también cabe destacar, por supuesto, la cerámica de la comunidad: bien sean los azulejos pintados del barrio sevillano de Triana como la rambleña de Córdoba.
Aragón: melocotones, cerámica y tambores
En Aragón hay un pueblo famoso por dos productos muy diferentes: los melocotones y los tambores. Es Calanda, en el Bajo Aragón, que cada verano alegra las fruterías con los primeros y cada Semana Santa hace retumbar los tímpanos de los asistentes a su tamborrada. Uno de esos instrumentos hechos a mano es una joya.
Por otro lado, también es típica de la comunidad la cerámica de Muel, cuyo origen se remonta al siglo XIV como mínimo. Se produce en la comarca de Campo de Cariñena (aunque lleva el nombre del pueblo) y se reconoce porque los colores que predominan en sus piezas son el blanco y el azul. Un dato: en la localidad está el Taller Escuela de Cerámica, un centro muy reconocido dentro de la cultura alfarera.
Asturias: azabache, navajas y cuchillos
Aunque cuando se nombra se tiende a pensar en su gastronomía, en el Principado de Asturias hay mucha tradición artesana que aún sigue en funcionamiento. Un ejemplo es el de las navajas y cuchillos que se elaboran a mano en Taramundi, que recibió el Premio Pueblo Ejemplar de Asturias 2025 que concede la Fundación Princesa de Asturias.
Además, también destaca la cerámica negra que se produce en Llamas del Mouro, en el concejo de Cangas del Narcea, que debe su color a que se cuece en un horno de leña que le da esa curiosa tonalidad a las piezas. Y no hay que olvidar la labor de los azabacheros, que trabajan a mano para convertir el azabache típico de algunos puntos de la cornisa cantábrica como Galicia y Asturias (en especial la zona de Villaviciosa) en joya.
Islas Baleares: telas de lengua, calzado y emprendades
En Mallorca hay espacios naturales, pueblos con encanto, una catedral y, algo que quizá no todo el mundo sabe: unos tejidos conocidos como ‘telas de lenguas’. Se trata de unos textiles que forman estampados geométricos muy reconocibles. En la isla también son típicos los siurells, unas figuritas de cerámica que sirven como silbato.
Hay pocas piezas de ropa más representativas de Menorca que sus abarcas, que empezaron como calzado de campesinos y ahora se lucen hasta en las altas esferas de la sociedad. En Ibiza son típicas unas joyas llamadas emprendades, un conjunto de cadenas hechas con materiales como plata o coral que formaban parte del traje típico ibicenco y que aún se usan (algunas marcas les han dado un toque de modernidad). En Formentera destacan los artículos de cestería y la filigrana en joyería.
Islas Canarias: cestería, cuchillos y bordados
Como se decía al principio, el tipo de artesanía de cada lugar está ligado a los materiales que los habitantes tenían y tienen a mano. Y en el archipiélago canario, por ejemplo, su famosa cestería (en la que se incluyen sus célebres sombreros) se hace con fibras naturales que salen de la palmera canaria, como el pírgano o la caña.
Asimismo, también son típicos los cuchillos de mango lustrado (típico de Gáldar, entre otros sitios) así como los bordados y calados que se usan para adornar desde ajuares a trajes tradicionales. Uno de los más conocidos lleva el nombre de Richelieu o ‘rechi’, que se utiliza mucho en La Palma.
Cantabria: zuecos y cerámica
La madera es un material esencial en la artesanía de los y las cántabras. Con ella hacen desde garrotes hasta zuecos pasando por utensilios que se utilizan en la cocina como cucharones o jarras.
Además, tienen su propia alfarería representativa como la que se elabora en el valle del Pas. Ya no se manufacturan de la forma en la que se hacía originalmente porque los hornos y los materiales han cambiado, pero la reproducen para que no se pierda.
Castilla-La Mancha. espadas, sables, navajas y bordados
En esta parte del país, la Edad Media sigue presente en el escenario y también en su artesanía. Quizá por eso, en Toledo aún trabajan maestros artesanos de espadas y sables y otros profesionales como los que gestionan las forjas. Otro producto tradicional clásico de la comunidad son, por supuesto, las navajas de Albacete, que compiten en popularidad con las de Suiza.
Pero entre los productos más conocidos y venerados de la artesanía manchega están, por supuesto, los bordados de Lagartera, que en 2023 recibieron el reconocimiento de Bien de Interés Cultural (BIC) dentro de la categoría de Bien Inmaterial. Originarios del municipio que les da nombre, en la comarca de la Campana de Oropesa, son todo un tesoro textil.
Castilla y León: botijos y mantas
Esta comunidad destaca en el campo de la artesanía principalmente por sus productos de alfarería. Cada provincia tiene su propio estilo: mientras que en Salamanca destacan piezas como el botijo de filigrana de Alba de Tormes, en Valladolid los más conocidos son los botijos. El centro alfarero de Jiménez de Jamuz, en León, es una de las referencias más nombradas.
Otro elemento clave de la artesanía castellanoleonesa es la manta, tan esencial en las noches de frío antes de la llegada de los edredones nórdicos (y aún hoy). Son muy populares las propias de Zamora, pero la maragata de León también es conocida más allá de las fronteras de la comunidad.
Cataluña: encaje de bolillos y cerámica
Los encajes de bolillos son unos de los representantes más indiscutibles de la artesanía catalana. Aunque ya no se hacen tanto como antes (al igual que el resto de productos tradicionales), todavía se manufacturan en algunas zonas.
Además, en Barcelona también se producían muchas piezas de vidrio soplado y en el resto de la comunidad también fue importante la alfarería y la cerámica pintada a mano, con sus ‘rajolas’ (azulejos) catalanas como exponentes.
Comunidad de Madrid: instrumentos musicales, cerería y tinajas
Madrid es tierra de acogida, así que su artesanía es ecléctica y toma características de otros lugares. Es famosa por su calidad en la elaboración de instrumentos musicales como las guitarras y los trabajos con hojalata, por ejemplo.
Asimismo, es muy conocida su producción de tinajas grandes de Colmenar de Oreja y en la ciudad fue muy notoria la cerería hace décadas, pero actualmente solo quedan algunos vestigios.
Comunidad Valenciana: mantas, marroquinería y calzado
Además de la paella y el turrón, la Comunidad Valenciana tiene productos típicos artesanales que también gustarán a casi todo el mundo como son las mantas morellanas procedentes de, obviamente, Morella.
También es muy conocida la cerámica de Manises, los abanicos en Aldaya y los trabajos de marroquinería que se realizan en toda la comunidad en general. Y, por supuesto, el calzado de Elche porque, aunque la producción ahora está industrializada, aún existen zapateros artesanos.
Extremadura: bordados, flautas y castañuelas
Puede que la cerámica sea la artesanía más conocida de la comunidad autónoma pero, por supuesto, no es la única. Los bordados de la comarca de La Vera viajan de vuelta en muchas de las maletas de los visitantes, así como los de Guadalupe, donde también trabajan mucho el cobre.
Asimismo, destacan las elaboraciones en madera como las flautas de Montehermoso, las castañuelas de La Fragosa y la alfarería de lugares como Salvatierra de los Barros o Talarrubias.
Galicia: sargadelos, azabache y encajes
Galicia es tierra de tradiciones y su artesanía es parte del presente. Destaca su cerámica (con la marca de Sargadelos a la cabeza) y también la alfarería, en especial la de Buño. También tienen mucha labor los azabacheros, como en Asturias, que con su pericia realizan joyas, literalmente.
Pero quizá los encajes de Camariñas sean el producto artesano más mencionado (sin contar la gastronomía) cuando se saca este tema en relación a Galicia. Elaborados tradicionalmente por mujeres, que reciben el nombre de palilleiras, llaman la atención por su belleza y por la evidente dificultad de su composición.
La Rioja: barricas, bargueños y almazuelas
En La Rioja se trabajaba con la madera. En parte para hacer las barricas en las que se conserva el vino y para otros elementos como unos muebles llamados bargueños, propios de esta región y de otros lugares como Toledo.
Otras elaboraciones típicas, pero en el sector textil, son las almazuelas: colchas elaboradas con retales y parches de otras (lo que ahora se denominaría con la palabra anglosajona patchwork). En verano se pueden ver engalanando los balcones de Pradillo gracias a la Fiesta de las Almazuelas Colgadas.
Murcia: belenes y jarras de novia
A muchos y muchas puede que les sorprenda, pero Murcia destaca a nivel internacional por la calidad de sus belenes artesanales. De hecho, uno de los más importantes del mundo, considerado una gran obra del barroco español, es el que realizó el escultor Francisco Salzillo entre 1776 y 1783 y que ahora está en el museo que lleva su nombre.
Además, tiene una importante tradición alfarera, cuyos principales focos de producción actual son Aledo, Totana, Mula, Lorca y la propia ciudad de Murcia. Una de las piezas más populares es la conocida como ‘jarra de cuatro picos’ o ‘de novia’.
Navarra: bota de vino, madera y forja
Si alguien quiere hacerse con una bota de vino de calidad y original debe dirigirse a Navarra, a pueblos como Estella-Lizarra. Los artesanos navarros trabajan también con el alabastro para elaborar diferentes piezas, así como con la madera.
La mayoría de utensilios para recoger leche o elaborar productos lácteos (como los kaikus) están elaborados con este último material. Asimismo, también es tradición la forja de hierro para hacer, entre otras cosas, hachas para cortar la madera.
País Vasco: piezas de madera e instrumentos musicales
Los vascos también han empleado mucho tiempo a lo largo de su historia en fabricar de forma no industrial hachas, con las que hacer las piezas artesanas que también son típicas de su identidad.
Los instrumentos musicales tienen un lugar destacado en artesanía, con las carracas, las campanas, los tambores o incluso la txalaparta entre las piezas más demandadas.
Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.
















